Inútiles ya, son todas esas palabras "santas"... tan inútiles como nuestras lágrimas.
Ojalá nuestro dolor no pueda tocarte. Ojalá nuestros miedos no puedan atormentarte.
Discúlpame si soy yo quien menciona más tu nombre, quien pide más tu auxilio. Pero me conociste padre y sabes que no soy precisamente listo.
Mucho hiciste ya con tu ejemplo, ahora solo te queda descansar y a nosotros dejarte en paz.
En los momentos más duros me siento aliviado al tener la certeza de que estás ahí a mi lado, pero eso tiene que terminar…
Fuiste un hombre que creyó en su Dios, y que trato de llevar el mensaje de ese Dios a sus hijos…
Nunca lo entendí… Pero en este día acompañe tus rezos con todo mi corazón, y con toda mi voluntad, por eso deseo que esas palabras tan bellamente adornadas se te hagan realidad…
Descansa en paz papá.
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